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El jueves 10 de Abril se vivió en la Ciudad
de Buenos Aires una noche con clima de montaña
con más de 29 grados de temperatura.
Los mejores snowboarders y esquiadores argentinos
se juntaron para compartir una sesión de
freestyle en Godoy Cocktail Bar.
En una atípica despedida del verano, el
barrio de Palermo le abrió la puerta al invierno
con una demostración de esquí y snowboard
para un público ansioso de acción
y nieve.
Se necesitaron unos 75 mil kilos de nieve para poder
cubrir los casi 300 metros cuadrados del Snow Park
creado especialmente para la ocasión. El
parque contaba con una baranda en bajada de 12 metros
de largo y un salto. La novedad seria el modo de
tomar velocidad.
Por primera vez en Argentina se utilizó
un winch (malacate) como método para propulsar
a los riders.
Mientras la máquina de nieve terminaba de
masticar las últimas barras de hielo, el
público fue apareciendo y tomando posiciones
para presenciar el espectáculo que se venía.
Alrededor de las 21 horas la baranda ya estaba lista
para ser sesionada, lo mismo con los riders que
con sus botas puestas y tablas en mano fueron subiendo
a la lanzadera que los propulsaría hacia
la adrenalina.
Buena música, una muestra de los productos
técnicos Rip Curl, mucha gente, los mejores
riders y una pista de nieve real para ser aprovechada
al 100% fueron las perfectas condiciones para comenzar
con la demostración en vistas a la temporada
de invierno 2008.
El deporte estuvo en manos de Tomás Materi,
Marki Green, Matías Gamen, Francisco Belaustegui,
Lucho Raimondo, Agustina Burgazzi, Clemente Sánchez,
Maria Del Mar Ferreira, Sebastián Zinghini,
Luciano Griessi, Pablo Ezequiel Fagiani, Mauro Rojas,
Luciano Saulino, Marian Fuentes, Nacho Gutierrez
Arana, Facundo Faccio y Matias Jofre. Estos fueron
los protagonistas de la noche entre otros que aprovecharon
de la nevada.
La baranda fue curtiéndose y los trucos
tomaron cada vez más dificultad. Algunos
golpes fueron el precio que tuvieron que pagar los
riders por desafiarla, pero mucho más fueron
las satisfacciones por planchar trucos técnicos
o hacerla entera.
Los aplausos, intercalados con exclamaciones de
preocupación, era lo que se escuchaba del
público mientras la sesión continuaba
en un ambiente de fiesta. Más lejos, la máquina
de nieve terminaba su trabajo dejando listo un salto
de más de 7 metros de largo.
Llegó el turno del malacate y con él,
el Big Air. Con un poco de timidez se fue calculando
la velocidad ideal para entrarle al salto, en un
principio un poco corto, después pasados.
Luego de unos intentos se llegó a la velocidad
ideal. Comenzó la fiesta de adrenalina en
el Big Air. Mientras algunos riders seguían
barandeando otros esperaban su turno para ser propulsados
hacia la rampa. Llegamos a ver diferentes tipos
de grabs y rotaciones -hasta 540 grados- con los
estilos más finos de nuestros riders nacionales.
Esta fue una buena idea de comenzar el invierno
con todo junto a Rip Curl , Cristóbal Colon
y la nieve en Buenos Aires.
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